La suspensión de exportaciones a Estados Unidos frenó la comercialización de unas 300 mil cabezas de ganado durante 2025 y lo que va de 2026; cerca de 44 mil familias dependen de esta actividad.
La interrupción de los envíos de ganado mexicano a Estados Unidos, derivada de la problemática sanitaria por el gusano barrenador, ha representado un fuerte golpe económico para el sector pecuario de Durango. La Unión Ganadera Regional (UGR) estima que los productores dejaron de percibir más de 300 millones de dólares durante 2025 y lo que va de 2026, al quedar fuera del mercado estadounidense alrededor de 300 mil animales.
De acuerdo con Rogelio Soto Ochoa, presidente de la organización, el cálculo considera un ingreso promedio de mil dólares por cabeza de ganado. Precisó que la cifra corresponde a las ganancias que los productores no pudieron obtener al perder el acceso a las exportaciones, y no necesariamente a animales que se quedaron sin vender.
El impacto se extiende a una actividad de la que dependen aproximadamente 44 mil familias en la entidad, según el padrón del Sistema Nacional de Identificación Individual de Ganado. Para estos productores, las restricciones comerciales han significado un periodo prolongado de incertidumbre y dificultades para mantener sus ingresos.
Durante los meses de junio a agosto, la colocación de animales en el mercado nacional también enfrentó obstáculos debido a las condiciones comerciales y a la competencia de carne importada, principalmente de Brasil. Esta situación redujo las alternativas disponibles para los ganaderos que no podían enviar sus ejemplares al extranjero.
Un cambio favorable comenzó con la reapertura de las exportaciones por Sonora, anunciada el pasado 24 de agosto, seguida por la habilitación de rutas en Chihuahua. Estas opciones permitieron recuperar parte de las posibilidades de comercialización y ofrecer nuevas alternativas a los productores para colocar sus animales en el mercado.
En cuanto a las siguientes etapas, Soto Ochoa indicó que para este 25 de octubre estaba prevista la reapertura del cruce de Palomas, Chihuahua, para el envío de ganado. Asimismo, señaló que la expectativa del sector era que el puerto de Nogales, Sonora, pudiera reanudar las operaciones de exportación el próximo 30 de noviembre.
Pese a estos avances, las restricciones continúan afectando puntos estratégicos de la frontera con Texas. El dirigente ganadero mencionó los cruces de Acuña y Nuevo Laredo, además de Colombia, Nuevo León, como zonas donde persisten limitaciones que dificultan el traslado de animales hacia Estados Unidos.
Aunque la recuperación gradual de las rutas comerciales representa una oportunidad para la ganadería duranguense, la UGR advierte que todavía no existe una solución completa a la crisis. La reactivación de algunos cruces fronterizos podría aliviar las pérdidas, pero el restablecimiento de las exportaciones sigue siendo fundamental para recuperar los ingresos del sector.





