El ciclo agrícola de frijol primavera–verano enfrenta un panorama adverso, ya que se estima que cerca del 20 por ciento de la superficie, equivalente a más de 50 mil hectáreas, podría no sembrarse debido a problemas en la comercialización y falta de liquidez entre los productores.
La situación, de acuerdo con el presidente del Sistema Producto Frijol, Rubén Ibarra Alcántar, responde a un desánimo generalizado en el sector, derivado de un esquema de venta que no ha permitido a los agricultores recuperar su inversión.
En este contexto, señaló que muchos campesinos mantienen parte de su producción almacenada en bodegas, sin poder comercializarla, lo que les impide contar con recursos para iniciar el siguiente ciclo agrícola.
Asimismo, atribuyó esta problemática a la falta de apoyos efectivos al campo y a un modelo de comercialización impulsado por el Gobierno federal que calificó como inadecuado para las condiciones actuales del sector.
El dirigente destacó que los productores no solo generan alimentos, sino también empleo y dinamizan la economía en regiones agrícolas como Guadalupe Victoria, donde la actividad del campo es fundamental para el desarrollo local.
Bajo este escenario, advirtió que la rentabilidad del cultivo se ha visto severamente afectada, ya que los ingresos no son suficientes para cubrir los costos de producción, lo que pone en riesgo la continuidad de la actividad agrícola.
Aunado a ello, indicó que los precios de insumos como el diésel, fertilizantes y semillas han registrado incrementos considerables, mientras que existe la intención de reducir el precio de garantía del frijol, lo que agrava la situación.
Frente a este panorama, el pronóstico para la temporada es negativo, pues una cantidad importante de producción podría dejar de generarse ante la falta de condiciones económicas favorables.
El líder campesino señaló que, en muchos casos, los agricultores ya no logran recuperar ni siquiera la inversión realizada, lo que ha provocado que algunos opten por abandonar la actividad o dedicarse a otras ocupaciones.
Explicó que quienes continúan sembrando han reducido la superficie cultivada y han dejado de rentar tierras, limitándose únicamente a trabajar sus propias parcelas, lo que anticipa un ciclo agrícola complicado para el sector frijolero.





