El incremento reciente en tarifas de autopistas y en el precio del diésel comienza a impactar de forma directa al sector del autotransporte, cuyos representantes advierten una disminución significativa en sus márgenes de ganancia.
El presidente de la Honorable Alianza Mexicana de Organización de Transportistas A.C. (Hamotac), Sergio Sosa, señaló que estos ajustes, particularmente en vías como la Durango-Mazatlán, se han aplicado incluso antes de que transcurra la mitad del año, lo que agrava la presión económica sobre los operadores.
Explicó que, ante el encarecimiento de insumos básicos, las utilidades se reducen de manera inevitable, ya que los costos de operación aumentan sin que exista un ajuste proporcional en las tarifas de flete.
El dirigente destacó que, en muchos casos, los clientes no actualizan los pagos por servicio pese a las alzas en combustibles, lo que obliga a los transportistas a absorber los incrementos y operar con márgenes cada vez más limitados.
Esta situación, advirtió, deriva en una reducción de la inversión dentro del sector, ya que los transportistas optan por recortar gastos en mantenimiento, refacciones o incluso en la contratación de personal, lo que puede comprometer la calidad y seguridad del servicio.
Además, alertó que el uso de insumos de menor calidad o el diferimiento de mantenimientos incrementa el riesgo de fallas mecánicas y accidentes en carretera.
Sosa subrayó que el impacto no se limita a los transportistas, sino que se extiende a toda la cadena productiva, ya que el encarecimiento del traslado de mercancías repercute en distintos sectores económicos.
Finalmente, advirtió que, ante la caída de ingresos, algunos operadores han optado por detener unidades y reducir su plantilla laboral, lo que refleja un escenario complejo para el autotransporte en el país si no se generan condiciones más equilibradas en costos y tarifas.





