Durante décadas, La Rosilla, en el municipio de Guanaceví, ha sido reconocida como la comunidad más fría de México debido a las temperaturas extremas que registra cada invierno. No obstante, en esa misma región de la Sierra Madre Occidental existe otra localidad que podría superar ese récord, se trata de Ciénega de la Vaca.
También ubicada en Guanaceví, Ciénega de la Vaca es una comunidad de escasa población, asentada a una altitud cercana a los 2 mil 979 metros sobre el nivel del mar. Su posición geográfica, sumada a las condiciones naturales de la zona, la colocan entre los puntos con climas más severos de Durango y del país.
De acuerdo con registros de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), en esta región se han alcanzado temperaturas de hasta menos 18 grados centígrados durante la temporada invernal, además de nevadas recurrentes que cubren el entorno con un paisaje completamente blanco. Incluso, se ha documentado que en el municipio se presentan nevadas más intensas que las observadas en La Rosilla.
A diferencia de esta última, Ciénega de la Vaca no cuenta con una estación meteorológica, por lo que no existe un monitoreo diario oficial de las temperaturas. Sin embargo, habitantes de la comunidad aseguran que el frío que se experimenta suele ser más intenso que en La Rosilla, considerada de manera oficial como el punto más frío del país.
Mientras La Rosilla mantiene su fama nacional como “el congelador de México”, Ciénega de la Vaca permanece como una localidad aislada y poco conocida, con condiciones de vida marcadas por un clima extremo. Pese a ello, los pobladores de ambas comunidades han desarrollado una adaptación cotidiana a las temperaturas bajo cero, conviviendo año con año con uno de los inviernos más rigurosos del territorio nacional.





