Durango enfrenta un reto persistente en materia de salud pública al registrar, de manera simultánea, problemas de obesidad asociados a una alimentación inadecuada y casos de desnutrición, estos últimos con mayor presencia en comunidades de la sierra, particularmente durante la temporada invernal.
El subsecretario de Atención Médica de la Secretaría de Salud del estado, Jesús Armando Flores Álvarez, informó que se mantienen focos de desnutrición en la entidad, principalmente entre menores de edad que habitan en zonas serranas. Detalló que en hospitales de la región, así como en el Hospital Materno Infantil, se atiende a niñas y niños con sistemas inmunológicos debilitados, lo que incrementa de forma considerable su vulnerabilidad ante diversas infecciones.
Durante el invierno, explicó, las enfermedades respiratorias agudas registran un aumento de hasta 30 por ciento, lo que genera un mayor número de ingresos hospitalarios. Este repunte permite identificar casos de desnutrición que, en condiciones normales, suelen pasar desapercibidos debido a la escasa asistencia de estos menores a revisiones médicas preventivas.
El funcionario señaló que muchos de estos pacientes llegan a los hospitales, particularmente en el municipio de Mezquital, cuando ya presentan cuadros de enfermedad, momento en el que se detecta el bajo peso y la desnutrición, factores que complican y agravan su estado de salud.
Flores Álvarez reconoció que en algunas comunidades de la sierra persisten prácticas culturales que influyen negativamente en la nutrición infantil, como la priorización de la alimentación del jefe de familia, relegando a los menores y, en especial, a las niñas, situación que impacta directamente en su desarrollo y bienestar.
Aclaró que este fenómeno no se presenta de manera generalizada en toda la sierra de Mezquital; sin embargo, sí se ha identificado con mayor frecuencia en determinadas regiones, principalmente en la zona conocida como Las Quebradas, donde se concentra la mayor parte de los casos detectados.





