Después de cuatro meses consecutivos con descensos, Durango volvió a registrar un incremento en su inflación anual, al ubicarse en 3.2 por ciento durante septiembre. A pesar del repunte, la entidad permaneció por debajo del promedio nacional, que alcanzó 3.45 por ciento, de acuerdo con las cifras del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) del INEGI.
El comportamiento de los precios en el estado había mostrado una trayectoria descendente luego de que la inflación llegara a 4.6 por ciento en abril. Durante enero y febrero se situó en 3.7 por ciento, posteriormente avanzó a 4.2 por ciento en marzo y alcanzó 4.3 por ciento en mayo.
La tendencia comenzó a cambiar a partir de junio, cuando el indicador bajó a 3.7 por ciento. En julio continuó la reducción hasta 3.1 por ciento y en agosto llegó a 2.9 por ciento. Para septiembre, el registro aumentó tres décimas, aunque todavía se mantuvo por debajo del resultado nacional.
A nivel nacional, el indicador general pasó de 3.26 por ciento en agosto a 3.45 por ciento en septiembre, después de registrar 3.12 por ciento en julio. Con este resultado, la inflación acumuló cinco meses dentro del rango de variabilidad considerado por el Banco de México, establecido en una meta de 3 por ciento con un margen de más o menos un punto porcentual.
Por otro lado, la inflación subyacente presentó una reducción, al pasar de 3.88 a 3.75 por ciento entre agosto y septiembre. Este indicador permite observar de manera más precisa la evolución de los precios al reducir el efecto de productos y servicios cuyos costos suelen presentar variaciones más pronunciadas.
Dentro del segmento energético también se observaron movimientos distintos. La electricidad registró una variación anual de 3.91 por ciento en septiembre, superior al 3.64 por ciento reportado durante agosto.
En contraste, la gasolina Magna tuvo un incremento anual de 0.36 por ciento, menor al 0.48 por ciento registrado el mes anterior. El gas LP presentó una variación anual negativa de 0.07 por ciento, aunque su descenso fue considerablemente menor al observado en agosto, cuando alcanzó una caída de 3.75 por ciento.
Aunque el conjunto de alimentos presentó una inflación anual de 2.81 por ciento, por debajo del indicador general, varios productos de consumo habitual mostraron incrementos considerables durante el último año.
Uno de los mayores aumentos correspondió a la cebolla, cuyo precio acumuló un alza anual de 89.8 por ciento y tan solo durante septiembre aumentó 23 por ciento. El jitomate registró un incremento de 26.7 por ciento anual y de 30.2 por ciento en el último mes.
El limón también mantuvo una presión importante sobre el gasto de los consumidores, con un aumento anual de 25.1 por ciento y un avance mensual de 11 por ciento. La papa, por su parte, acumuló un incremento anual de 33.1 por ciento, aunque durante septiembre registró una disminución de 13.9 por ciento.
En productos lácteos, la crema y otros derivados de la leche presentaron un incremento anual de 5.52 por ciento, mientras que en comparación con agosto tuvieron una reducción de 0.18 por ciento.
La evolución de los precios fue diferente entre las entidades federativas. Quintana Roo y Jalisco encabezaron los registros de inflación anual, ambos con 4.8 por ciento, seguidos por Yucatán, con 4.7 por ciento. Colima y Campeche reportaron 4 por ciento.
En el extremo contrario se ubicaron Tlaxcala, con 2.2 por ciento; Baja California y Baja California Sur, con 2.3 por ciento cada una; Tamaulipas, con 2.5 por ciento, y Zacatecas, con 2.9 por ciento.
Con su registro de 3.2 por ciento, Durango se mantuvo así dentro del rango de variabilidad considerado por el Banco de México, aunque septiembre marcó un cambio en la tendencia descendente que había mostrado la entidad durante los meses anteriores.





