Aunque las autoridades calificaron como exitosa la edición 2026 de la Feria Nacional Durango por su afluencia y derrama económica, comerciantes y operadores de juegos mecánicos coincidieron en que las ventas estuvieron por debajo de lo esperado, atribuyendo los resultados a la baja capacidad de compra de los visitantes y a las lluvias registradas durante los días de mayor actividad.
Tras el cierre oficial del evento, que se desarrolló durante poco más de dos semanas y abarcó dos periodos de quincena, diversos expositores señalaron que la realidad en los pasillos de la feria fue distinta al discurso presentado por el gobernador Esteban Villegas y por el director de Ferias, Espectáculos y Paseos Turísticos, Lauro Arce, quienes durante el desarrollo del festejo destacaron cifras positivas.
Durante los primeros días del evento incluso circuló la versión de que un establecimiento dedicado a la venta de pan de soya habría obtenido ingresos cercanos al millón de pesos diarios; sin embargo, esa información nunca fue confirmada por los responsables del negocio.
A pocos días de concluir la feria y mientras continúa el tradicional remate, vendedores procedentes de distintos estados del país aseguraron que las expectativas económicas no se cumplieron.
Roberto, comerciante originario de la Huasteca Potosina que participa en la venta de cobijas y edredones junto con expositores del Estado de México y Tlaxcala, explicó que el comportamiento de las ventas fue irregular. Señaló que entre semana hubo poca actividad, el sábado registró una ligera mejoría y el domingo, cuando esperaban un mayor flujo de compradores, la lluvia redujo considerablemente la asistencia.
El comerciante permanece en el recinto con la esperanza de que el remate permita recuperar parte de la inversión. Consideró que en esta etapa los visitantes recorren con mayor calma los pasillos y existe una mejor posibilidad de concretar ventas.
A su juicio, las condiciones climáticas influyeron de manera importante en la afluencia, ya que muchas personas provenientes de municipios serranos y de otras regiones prefirieron no trasladarse debido a las lluvias.
El panorama fue aún más complicado para un vendedor originario de Chiapas dedicado a la comercialización de sartenes y utensilios de cocina, quien aseguró que esta edición fue una de las más difíciles que ha enfrentado. Incluso afirmó que hubo jornadas en las que las ganancias no alcanzaban para cubrir gastos básicos, como la alimentación.
El comerciante, quien participa cada año en la feria, sostuvo que en comparación con ediciones anteriores las ventas fueron considerablemente menores y, aunque reconoció que el remate ha generado algo de movimiento, considera que resulta insuficiente para compensar las pérdidas acumuladas.
Desde otro de los negocios tradicionales del recinto, un vendedor de Pan de Feria proveniente de Texcoco, Estado de México, indicó que logró mantener sus ingresos, aunque sin alcanzar los niveles registrados en años anteriores. Explicó que las lluvias del último fin de semana incluso favorecieron parcialmente la venta de este producto.
No obstante, comentó que la percepción entre la mayoría de los comerciantes fue negativa y estimó que alrededor del 70 por ciento de los expositores coincidieron en que las ventas resultaron inferiores a las esperadas, principalmente porque los visitantes mostraron mayor cautela al momento de gastar.
La misma impresión compartieron operadores de juegos mecánicos, quienes señalaron que la asistencia estuvo por debajo de otros años. Uno de ellos, originario del Estado de México, afirmó que el domingo apuntaba a ser una buena jornada, pero la lluvia terminó por afectar el cierre de actividades.
Además, consideró que la situación económica que enfrenta la población también influyó en el comportamiento de los consumidores, ya que acudir a la feria con toda la familia implica un gasto importante, especialmente en las atracciones.
En la zona gastronómica también hubo opiniones similares. Un comerciante de Pachuca, Hidalgo, dedicado a la venta de tacos y cortes de carne, describió una edición con resultados variables y aseguró que el movimiento fue menor al registrado en otras ferias donde ha participado.
Por su parte, una vendedora de tacos procedente de Texcoco atribuyó parte de la baja demanda al elevado número de negocios de comida instalados en el recinto. Señaló que incluso hubo días entre semana con mayor afluencia que algunos fines de semana, pese a coincidir con periodos de pago salarial.
La comerciante consideró que el comité organizador debería ser más estricto al autorizar espacios para evitar la repetición de giros comerciales, ya que la competencia entre negocios similares redujo las posibilidades de venta para todos.
Mientras el balance oficial continúa resaltando resultados positivos para la Feria Nacional Durango 2026, los testimonios de comerciantes provenientes de San Luis Potosí, Chiapas, Hidalgo y el Estado de México reflejan un escenario distinto, marcado por ventas inferiores a las previstas y una percepción general de que esta edición no cumplió con las expectativas económicas de la mayoría de los expositores.





