El incremento al peaje en la autopista Durango-Mazatlán durante 2026 ya genera efectos en el sector turístico, donde empresarios advierten una disminución en el interés por viajar, impactando directamente en la ocupación hotelera.
Desde este lunes entró en vigor el ajuste del 4.6 por ciento, elevando el costo del viaje sencillo de 784 a 820 pesos, mientras que el recorrido redondo pasó de mil 568 a mil 640 pesos, encareciendo el traslado entre ambas entidades.
El alza también alcanzó a otros vehículos: las motocicletas ahora pagan 410 pesos (antes 392), los autobuses subieron de mil 553 a mil 702 pesos, y los camiones de carga de seis ejes pasaron de tres mil 130 a tres mil 431 pesos.
Ante este panorama, el presidente de la Asociación de Hoteles y Moteles de Durango, Jaime Mijares Salum, señaló que estos aumentos afectan principalmente a las familias, ya que representan gastos no previstos que complican la planeación de viajes.
Indicó que el impacto no solo se refleja en el turismo carretero, sino también en la ocupación hotelera, tanto de visitantes que llegan de Sinaloa como de quienes viajan desde Durango hacia ese destino.
Además del encarecimiento en casetas, el sector enfrenta otros factores que frenan los desplazamientos, como la percepción de inseguridad y el aumento en los combustibles, lo que también repercute en el costo del transporte de pasajeros.
Advirtió que, para las empresas, el incremento en peajes puede alcanzar hasta un 20 por ciento, lo que eventualmente se traslada a los precios de productos y servicios.
Sobre las condiciones de la autopista, comentó que en su último recorrido observó tramos en estado regular, con algunos túneles sin iluminación completa, aunque con trabajos de mantenimiento en proceso y mejoras en zonas con desgaste del asfalto.





