La Secretaría de Salud de Durango (SSD) informó que durante lo que va del año se han registrado 286 nuevos casos de obesidad en niñas y niños de entre cero y cuatro años de edad, incluyendo menores de hasta seis meses, situación que encendió las alertas entre las autoridades sanitarias, quienes exhortaron a madres y padres de familia a vigilar la alimentación y el peso de sus hijos desde los primeros años de vida.
Diana Guadalupe Rosales Domínguez, responsable del programa de Atención a la Salud de la Infancia y la Adolescencia, explicó que aún persiste la idea de que un niño con sobrepeso es un niño sano; sin embargo, aclaró que esta percepción es errónea, ya que el exceso de peso puede coexistir con problemas como anemia o desnutrición.
La especialista indicó que en muchos casos los menores con apariencia “gordita” están consumiendo alimentos inadecuados para su edad, generalmente con altos contenidos calóricos o ultraprocesados, lo que puede afectar su desarrollo y generar consecuencias en etapas posteriores de la vida.
Rosales Domínguez destacó que los primeros cinco años de vida son determinantes para la salud futura, pues durante esta etapa se establecen hábitos y condiciones que pueden influir en la aparición de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o padecimientos musculares en la edad adulta.
Ante este panorama, subrayó que la prevención debe comenzar en el hogar mediante una adecuada educación alimentaria. Señaló que, aunque en las escuelas se promueve la eliminación de productos “chatarra” y ultraprocesados, los esfuerzos pueden perderse si en casa continúan ofreciéndose este tipo de alimentos a los menores.





